5 mujeres te cuentan cómo transformaron su salud

¿Cuántas veces has deseado un botón mágico que elimine todos tus problemas de salud?

¿Cuántas veces has pensado: “¿por qué me tiene que pasar esto a mí?”?

¿Cuántas veces has envidiado el cuerpo de otr@?

En este post vas a descubrir cinco casos reales de mujeres que han transformado su salud. Ellas mismas lo cuentan. Son mujeres reales, normales … que han logrado cambios increíbles.

¿Qué tienen en común? Pues qué no se han resignado y han creído en la posibilidad de cambiar. Parece fácil. Pero si te paras a pensar en tu propia vida, seguro que hay algo de tu salud que quieres mejorar, pero se te resiste. Por eso el cambiar aspectos de nuestra salud tiene mucho mérito. Nos suele costar y no damos el paso.

Estas mujeres estaban convencidas. Creyeron en ellas. Persistieron. Y lo lograron.

Seguramente eres de los que creen que el botón mágico no existe. Pero yo estoy convencida que la magia si que existe y tiene infinitos caminos para manifestarse.

Puedes leer a continuación las cinco transformaciones de las que te hablaba. Son reales como la vida misma. ¿Quieres conocer el secreto de cada una de estas mujeres?

 

SANDRA LLINARES

www.EscuelaEmprenderConExito.com

La mayor transformación de salud en mi vida ha sido…

Adelgazar 25 kilos en 6 meses y mantenerlo más de 3 años después, sin hacer dieta ni pasar hambre, sino con un cambio de hábitos de alimentación.

¿Cómo estabas antes?

Cuando me quedé embarazada de mi hijo empecé a engordar mucho. Los primeros meses después del parto, con la lactancia, perdí bastante peso y, aunque seguimos con lactancia materna hasta los 2 años y 4 meses, al empezar a introducir otros alimentos en su dieta yo volví a engordar. Dormía poco y comía muchos alimentos a base hidratos de carbono y azúcar: galletas, pan, pasta, arroz blanco, patatas… Eran cosas fáciles y rápidas de preparar.

No había hecho dieta en mi vida. Siempre había pensado que supondría mucho sacrificio y pasar hambre, así que nunca lo intenté. Me resigné a ir subiendo de peso y me habría conformado con no aumentar más.

Cuando salía de casa siempre me llevaba palitos de pan o galletas por si me daba el bajón de azúcar y me mareaba, lo cual era bastante habitual. A veces me lo comía de todos modos mientras conducía, por aburrimiento o ansiedad.

El hecho de no estar bien con mi pareja, y con un niño pequeño, contribuían a que emocionalmente no estuviera bien y el azúcar aliviaba temporalmente ese malestar, como lo puede hacer cualquier droga.

¿Qué hiciste?

Pocos meses después de separarme encontré de casualidad en YouTube a una neurocientífica que hablaba del efecto del azúcar en el cerebro, de lo adictivo que es, más incluso que algunas drogas.

Cuando estás enganchada tu cerebro te pide azúcar. Tu forma de aliviar el malestar tanto físico como emocional es ingiriendo hidratos de carbono de liberación rápida o directamente azúcar. Así los niveles de glucosa en sangre aumentan rápido y el cerebro recibe su dosis. Pero unos niveles altos son peligrosos así que, cuando sucede esto, el páncreas libera gran cantidad de insulina para convertir la glucosa en glucógeno, la primera forma de reserva de energía del organismo, que cuando está llena se convierte en grasa. Cuando entra una inyección de insulina hay un valle en el nivel de glucosa, o sea, que al cabo de relativamente poco rato tienes hambre y necesitas de nuevo consumir hidratos de carbono de liberación rápida para volver a subir los niveles de glucosa. Es un círculo vicioso sin fin.

Además de esto, cuando habitualmente la insulina en sangre está elevada se bloquean en el cerebro los receptores de leptina, la hormona de la saciedad. Así que tu cerebro no se entera de que ya estás llena y comes más de lo que necesitas.

Esta doctora explicaba su método para desengancharse. El objetivo es disminuir y mantener estables los niveles de glucosa e insulina en sangre. Básicamente se trata de dejar las harinas refinadas y el azúcar y comer muchas verduras, legumbres y algunos cereales integrales. Todos ellos alimentos que sacian más, liberan la glucosa de forma lenta y favorecen unos niveles estables de glucosa en sangre, sin picos y valles exagerados, con lo que no pasas hambre ni necesitas comer con urgencia.

Y esto fue lo que hice. La primera semana tuve que pasar el mono. Me encontraba fatal, muy cansada y con dolor de cabeza. Era mi cerebro pidiendo su dosis de azúcar. Pero después fueron pasando los meses, yo iba perdiendo peso y fue bastante fácil. Dejé de tener antojos de galletas y pan. Y sobre todo tenía muy claro que si comía algo con azúcar podía caer nuevamente en el círculo vicioso de la glucosa que tuve que romper la primera semana. Sabía que si lo dejaba tendría que volver a empezar de cero, cuando en ese momento no me costaba nada. No pesaba los alimentos ni pasaba hambre. Sólo tenía en cuenta que ciertos alimentos no me convenían y no los comía.

¿Qué cambios concretos percibiste en ti después de la transformación?

Lo primero que cambié fue que ya no tenía que pensar en llevar siempre algo para comer encima para no marearme si me daba el bajón de azúcar.

Desde entonces veo los alimentos de otra forma. Soy más consciente de cómo me siento cuando como algo dulce, de cómo le sienta a mi cuerpo. Me apetecen las frutas y verduras, legumbres y frutos secos. Me gusta el arroz integral, la quinoa, el pan de centeno… Me encanta su sabor.

Adelgacé 25 kilos en 6 meses. Eso son 4 tallas. Así que tuve que dar toda la ropa que tenía. Por mucho cinturón que me pusiera, no había forma de que me quedara bien. Incluso los abrigos y blusas me quedaban como un saco. Me miraba en el espejo con esa ropa y me parecía increíble que antes la llenara.

Ahora me veo en los vídeos de entonces en mi canal de YouTube y no me reconozco. Incluso la cara y los brazos se ven diferentes. Me parece que es otra persona, pero no soy yo.

Si alguien no creyera que es posible transformar la salud, ¿qué le dirías?

Que lo pruebe. Yo tampoco creía que me pudiera adelgazar sin hacer dieta, contar calorías ni pasar hambre. La clave es comer bien siempre, no hacer un sprint puntual con sacrificio para luego regresar a lo que comías antes, y al cabo de un tiempo volver a hacer dieta.

Lo que le recomendaría es que empiece en un momento en que no tenga otros factores que le puedan estresar en su vida, porque las primeras semanas puede costarle más, pero luego ya se convierte en tu forma normal de comer, tu cuerpo deja de pedirte azúcar y no cuesta nada continuar. Yo empecé en el mes de agosto, en plenas vacaciones, así que prácticamente no tenía nada de qué preocuparme cuando me estaba desenganchando físicamente del azúcar.

 

CLARA GARCÍA

www.facebook.com/claraeagle12

La mayor transformación de salud en mi vida ha sido …

Mi crecimiento personal a través de los tiempos difíciles.

¿Cómo estabas antes?

Pasaba muchos días deprimida, tenía muy poca energía. Vamos … me sentía mal y ni siquiera levantaba el teléfono para concertar una cita con el doctor.

Pasaba mucho tiempo de mal humor, especialmente con mi esposo.

Mis 40lbs (18Kg) de sobrepeso me molestaban. Eran el resultado de seguir las dietas del momento como la del Dr. Atkins, la South Beach Diet o la del jugo del nopal con apio y piña.

Tenía resistencia a la insulina, o sea era prediabética, tenía el colesterol alto y dolor en mi brazo derecho y rodillas.

Llena de miedos e inseguridades, pasaba mucho tiempo viendo televisión para olvidarme de mi realidad.

No era feliz y muchas veces deseaba que mi carro se desbarrancara para morir. La vida no tenía sentido.  Me sentía como en un desierto.

¿Qué hiciste?

Empecé un largo camino con diferentes doctores, medicinas para la depresión, para dormir, para levantarme, para controlar el azúcar, el colesterol… En definitiva, mi baño parecía una pequeña farmacia.

Después sentí que eso no era para mí y decidí buscar un doctor holístico. Entonces cambié de medicinas convencionales al doble de medicinas de hierbas. Era ridícula la cantidad de pastillas que tenía que tomar cada día.

La doctora me dijo que iba a vivir así de por vida y que tenía que cambiar mi dieta. Me dio una lista de cosas que tenía que eliminar y otras que debía de comer con más frecuencia. Ella era buena persona e invertía tiempo dándome ideas de cómo preparar su lista de verduras y galletas de arroz sin sabor. A mí me enfurecería por dentro. No quería dejar los alimentos que había consumido toda mi vida. ¿Como podrían ser malos? Mis abuelos murieron de viejos, y mis padres no tienen diabetes, ni depresión. Y ellos comían la misma comida.

El conocimiento es poder. Así que, apagué el televisor y empecé a estudiar. No me di cuenta cuando dejé de querer morirme, ni como mi desierto dejo de serlo. Estaba tan ocupada estudiando y tratando de mejorar mi salud y estado de ánimo que no me di cuenta de cuando pasó. Es difícil para mi explicar cómo es eso de que me quería morir, y al mismo tiempo estaba luchando por mi salud. (Clarita’s Drama)

Cuando terminé mis estudios, de nuevo estaba sin metas. Me sentía sola y me faltaba motivación. Aún seguía con sobrepeso y decidí unirme a un grupo de chicas y chicos que practican ejercicios, alimentación saludable y crecimiento personal.

Esto fue mi momento de transformación. Empecé a hacer ejercicio con ellos y con el tiempo también aprendí más de alimentación y cantidades adecuadas para el tipo de ejercicio que estaba practicando. En este grupo cambiamos de rutinas y alimentación cada 2 o 3 meses.  Ahí se acabaron las dietas y el estar alimentándome de comida que no me gustaba. Me di cuenta que el pico de gallo, el guacamole, y unos tacos bien cargados de verduras son tan saludables como una ensalada. Y que es más fácil permanecer en un buen camino de salud cuando disfrutas lo que haces y comes.

Con el apoyo del grupo, las metas que me pongo cada semana, la nutrición, el ejercicio, los libros que leemos como grupo, mi vida se ha convertido en algo muy divertido.

¿Qué cambios concretos percibiste en ti después de la transformación?

Mi estado de ánimo cambió totalmente. Ya no peleo todo el tiempo con mi esposo. Claro que tengo discusiones de vez en cuando, pero nada comparado con los años anteriores.

Ya no me siento sola y deprimida. El desierto se fue y no necesito la televisión para fugarme de mi verdad.

Ya no me quiero morir, ahora quiero vivir y muchos años. La relación con mi esposo y mi familia ha ido mejorando, aunque es un proceso lento por todo lo que se lastimó en el pasado. Ahora me siento optimista porque Dios está conmigo en esto.

Mi esposo y yo estamos salvando nuestra relación a través de la fe, la comida, y el ejercicio. Y estamos ahorrando mucho dinero en terapia.

El colesterol alto, la prediabetes y los dolores en el cuerpo están mejorando.

He perdido peso, aun cuando estaba en pleno proceso de la menopausia.

Y yo me siento muy bien, con energía, paz interior, fuerte para seguir enfrentando todo lo que una transformación requiere. No es algo de una semana o un mes es un estilo de vida en el cual hay que seguir al siguiente nivel.

Si alguien no creyera que es posible transformar la salud, ¿qué le dirías?

Es posible transformar la salud para el que cree y quiere hacerlo. No solo la salud se transforma, también toda tu persona, manera de pensar, hablar, creer, estilo de vida y relaciones.  Es posible para aquel que sin importar cuantas veces se equivocó en el camino, lo sigue intentando. Las caídas no son errores son enseñanzas. Es posible para aquel que esté dispuesto a salir de su zona de confort. Pero sobre todo es posible para el que tiene fe en Dios.

 

OLGA ISELA PÉREZ

www.facebook.com/yogafitnessandnutrition/

La mayor transformación de salud en mi vida ha sido …

He superado 20 años de una mala relación con la comida. Antes tenía días malos y días aún peores y ahora disfruto de días buenos y días incluso mejores.

¿Cómo estabas antes?

Físicamente no hay una diferencia tan notoria, pero mi estado de ánimo era terriblemente depresivo y me sentía muy insegura.

¿Qué hiciste?

Bueno pues de todo: desde psicólogos, pastillas, antidepresivos, dietas, doctores y gente que creía que haciéndome limpias con chamanes y brujería saldría adelante. ¿Y pues que fue lo que pasó?  Nada. Solo perdí dinero. Porque tiempo no. Creo que todo llega a su debido tiempo. Pasé un día hospitalizada por Crohn y colitis aunque en realidad eran consecuencias de la anorexia y bulimia. Los doctores jamás lo imaginaron. Era mi secreto. Empecé a meditar a diario, a saber que no estaba sola, que el tocar fondo solo era una prueba y que tenía que superarla para poder compartir mi experiencia. Y así fue. Aún hospitalizada no dejé de meditar y en cuanto salí mi cambio en la forma de alimentarme fue radical. Cambié a una alimentación basada en plantas y alimentos vivos, colores y olores que solo la madre tierra nos puede dar. Y así fue como reconecté con lo que realmente soy.

¿Qué cambios concretos percibiste en ti después de la transformación?

Escuchar a mi cuerpo y dejar de creer en lo que los demás querían poner en mi mente. Nada de medicamentos. Solo meditar y alimentarme sanamente. El mayor cambio y el que más me ayudó a recuperar la buena relación con la comida fue solo comer cuando tengo realmente la necesidad. No obligarme a comer porque así lo manda la sociedad o porque es la hora de comer. Reconozco que somos parte del reino animal y que así debemos de actuar. ¿Racionales? Tal vez, pero creo que para mí ser un poco irracional ha sido de gran ayuda.

Si alguien no creyera que es posible transformar la salud, ¿qué le dirías?

Que deje de darle la responsabilidad a otros de su salud y de sus problemas. Que no existe el medicamento, ni la pastilla, ni ha nacido el doctor que cure a nadie. Que responsabilizarnos de lo que hacemos con nuestro cuerpo es lo importante. Que nosotros somos nuestros propios médicos. Que, si bien no es fácil sanar, tampoco es imposible, pero que no podemos dejar de creer en nosotros, reeducarnos y tomar la responsabilidad, porque en el fondo, nosotros sabemos lo que está causando nuestras enfermedades.

PAO BASÁÑEZ

www.vivemashc.com

La mayor transformación de salud en mi vida ha sido …

Bajar de peso. Ya no se me hinchan los pies ni las manos, tengo muchísima más energía, estoy de mejor humor y han desaparecido los dolores de gastritis.

¿Cómo estabas antes?

Antes comía absolutamente de todo. Diario me tomaba una o dos latas de Coca-Cola Light. Comía jamón, queso, salchichas, muchísima comida empaquetada. Se me hinchaban muchísimo los dedos. Recuerdo que recién casada se me atoraba el anillo y no me lo podía quitar. Aparte del sobrepeso que tenía, era como mucho líquido retenido y me apretaba horrible la ropa. Incluso cuando nació mi bebé a las dos semanas me dio preclamsia. La verdad que en esa época no me cuidaba, no tenía consciencia de todo lo que he aprendido.

¿Qué hiciste?

Poco a poco fui cambiando mis hábitos. Poco a poco fui quitando el refresco, los dulces … Hubo una época en la que, si me daba hambre, me estacionaba y en cualquier tiendita me compraba una bolsa de papas fritas o un pastelito, cualquier cosa con tal de saciar aunque yo creo que ni siquiera era hambre, era como una ansiedad muy fuerte por algo. Eso ha bajado muchísimo, prácticamente a desaparecido. Aprendí a tomar agua sola, ahora la disfruto muchísimo. Aprendí a disfrutar las verduras. Aprendí a cocinar. Antes no cocinaba absolutamente nada que no fuera precocido o empaquetado.

¿Qué cambios concretos percibiste en ti después de la transformación?

Ahora cuando como ciertos alimentos empaquetados me saben horrible. Me siento pesada cuando el aceite esta quemado y requemado. Luego lo percibo y me siendo pesada, indigesta. Duermo muchísimo mejor. Antes podía despertarme a las 3 de la mañana y ya no me podía volver a dormir. Entonces me paraba, me iba a ver la tele, me paraba por la casa o me ponía a leer … Y en cambio ahora duermo de maravilla, muchísimo más rápido y descanso mucho mejor.

Si alguien no creyera que es posible transformar la salud, ¿qué le dirías?

Le diría qué si yo lo pude hacer, por supuesto que se puede ya que yo era un desastre. Vivía super hinchada. Se podía decir que era adicta a la Coca-Cola, a la comida empaquetada, a los pastelitos sabor chocolate, a las papas fritas… Yo creí que toda mi vida me iba a seguir levantando en las madrugadas. Ahora no se me antojan para nada todos esos productos. Al contrario, el día que me he equivocado de vaso y sin querer le doy un trago a un refresco me sabe espantoso. De verdad, si se puede el cambiar. Con amor, con paciencia y con apoyo. Es muy importante que tu entorno, tu familia, tus amigos te apoyen. Que entiendan todo lo que te puede beneficiar su apoyo.  Y hay que ir creando consciencia en las personas que están alrededor, y si es necesario hacer a un lado a algunas personas, pues ni modo.

ANA DALMAU

www.anadalmau.com

La mayor transformación de salud en mi vida ha sido …

Dejar de tener cólicos biliares sin pasar por el quirófano.

¿Cómo estabas antes?

Recuerdo que estaba super hinchada, que tenía un hambre voraz y que por mucho que comiera el hambre no desaparecía. Siempre cansada. En ese momento me tomaba tres cafés diarios porqué sin ellos ni mi mente, ni mi cuerpo no funcionaban. Entonces aparecieron varios cólicos biliares hasta que finalmente llegué al hospital. En el hospital me recomendaron extirpar la vesícula biliar.

 ¿Qué hiciste?

Rechacé la operación y empecé a buscar otro tipo de soluciones menos invasivas. Lo primero fue cambiar la dieta y tomar algunos suplementes para el hígado. El café desapareció de mi vida de forma fulminante. No lo he vuelto a probar. Al principio no podía comer casi nada, cualquier cosa me provocaba indicios de cólico. Poco a poco y cuidando mucho la dieta me fui encontrando mejor. Los cólicos dejaron de aparecer por completo. Y mi nivel de energía no tiene nada que ver con antes. Ahora suelo tomar con frecuencia te verde, pero si no lo tomo me siento igualmente bien. Lo digo porqué ahora ya no existe la dependencia que antes tenía con el café.

¿Qué cambios concretos percibiste en ti después de la transformación?

Ha sido un proceso lento, pero si es verdad que me sentí deshinchada y con mucha más energía y optimismo. A demás este proceso me ha ayudado mucho a conocerme mejor y a saber dónde flojeo. Cuales son mis puntos débiles, lo que debo vigilar para no volver a lo mismo. Porqué lo que pasa es que cuando empiezas a ver que te sientes mejor igual bajas la guardia y vuelves a esos hábitos que te hacen mal. Así que para mi el autoconocimiento a jugado un papel muy importante.

Si alguien no creyera que es posible transformar la salud, ¿qué le dirías?

Fíjate en alguien que tenga buena salud y revisa su vida. Seguro que si haces este ejercicio te vas a dar cuenta que las personas que tienen buena salud es porqué tienen hábitos saludables. No es tontería que se nos repita que comer sano, hacer ejercicio, gestionar adecuadamente las emociones, dormir bien, tener buenas relaciones … contribuyen a tener buena salud. ¡Es verdad! Así que si estás en un momento de salud delicado piensa en que hábitos te están llevando allí.

 

Ahora es tu turno.  Seria genial que compartieras alguna experiencia personal respecto a una transformación de salud.

¿Has vivido alguna experiencia parecida? ¿Crees posible transformar tu salud? ¿Te lo has propuesto alguna vez?

Seguimos hablando en los comentarios.

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